
A punt d’agafar el tren a Logroño


Veremundo era muy generoso y mientras fue monje acostumbraba a llevar comida a los peregrinos del Camino que se paraban en el hospital del monasterio. Como estos donativos estaban regulados por el monasterio, lo hacía a escondidas y tapaba la comida con su hábito. Cuando alguno de los monjes lo encontraba y se llevaba la comida, esta se transformaba en flores o leña.

Para atender a los peregrinos, el santo brotó vino de una fuente que había cerca del monasterio.
Un grupo de peregrinos había llegado en el monasterio y Veremundo los recibió. Al preguntarles de dónde venían y qué habían visto por el camino, no supieron contestar, ya que no se habían fijado en nada de lo que habían visto. Veremundo, dolido por tanta indiferencia hacia las maravillas que Dios había creado, exclamó diciendo “¡Veré mundo!”. Los peregrinos se convirtieron en molinos de viento, condenados a girar continuamente sin llegar a ningún sitio y no cambiar de punto de vista.

Sabeu trobar el drac?

Cada dia un ocellet (txori en basc) agafava aigua del riu i….
…después, por encima de la Lacetania, en dirección al Norte, está la nación de los vascones, que tiene por ciudad principal a Pompelon (Estrabón)









El puente de la Rabia es un paso del río Arga, muy cercano a la localidad navarra de Zubiri. La denominación Zubiri significa en euskera “el pueblo del puente”.1 Se encuentra este puente en el Camino de Santiago Francés que da acceso a la población desde Roncesvalles.2 Quizás fuera una vía pecuaria antaño, de la que ha quedado la tradición oral y el nombre: referencia a la propiedad curativa de la enfermedad de la rabia a todo animal que lo cruza. Las propiedades curativas se sentían cuando un animal rondaba el pilar central del puente tres veces. Estas propiedades se atribuían al descubrimiento de los restos mortales de Santa Quiteria (abogada contra la rabia).
Tradicionalmente se ha traducido Roncesvalles como “valle de espinos”, y de esta interpretación procede la versión en euskera, Orreaga (lugar de enebros), seguramente deformación de un antiguo paraje de la zona llamado Orierriaga. Sin embargo, otras teorías dicen que tiene su origen en Erro-zabal, “la llanura del Erro”, el valle al que permaneció íntimamente unido durante muchos siglos.

Los sucesivos movimientos de peregrinos y emigrantes del otro lado del Pirineo acabaron por afrancesar el nombre (Rozabal, Ronzaval, Roncesvals, Roncesvaux…) hasta darle su actual forma. Sin duda, la influencia francesa se debe también al trágico recuerdo que supuso la derrota del ejército de Carlomagno en el 778. Al fin y al cabo, Orreaga-Roncesvalles era, sin duda, una espina -una enorme espina- en la corona de la historia franca.
De todos modos, el nombre de Orreaga-Roncesvalles hacía referencia en sus inicios a la pequeña llanura en su conjunto y, al menos desde los primeros años del siglo XII, a la población de origen del actual Auritz-Burguete.
Cuando algunos decenios después se fundó la Colegiata, hubo que distinguir entre la villa y el hospital. La primera, llamada Burgo de Orreaga-Roncesvalles -e incluso Orreaga-Roncesvalles sin más- durante toda la Edad Media, acabó por denominarse, debido a su tamaño, Auritz-Burguete -“burguito”-, mientras que el segundo, el Hospital de Orreaga-Roncesvalles, consiguió finalmente el monopolio del viejo topónimo, pese a haber surgido más tarde.
Tret de http://www.roncesvalles.es

Te hayas lanzado ya o no a caminar por las rutas del Camino de Santiago, seguro que al menos conoces de la existencia de la flechas amarillas que lo señalizan, el símbolo de la ruta jacobea sin discusión junto con la concha de vieira. Todos seguimos elcamino de flechas pero no todos sabemos de dónde procede la costumbre de señalizar de esta manera la dirección correcta; algunos incluso piensan que se trata de una tradición con siglos de antigüedad, pero no es así. Las flechas amarillas comienzan a verse por el Camino en 1984 y a día de hoy uno de los símbolos del Camino de Santiago más representativos.
Las flechas amarillas ¿son fruto del consenso de alguna institución pública? ¿Alguna asociación del amigos del Camino? ¿Alguna federación de deportes de escalada? La respuesta sorprende, pero todo proviene de la brocha del párroco Elías Valiña, de sus famosos botes de pintura amarilla y mucho más importante, su afán de señalizar el Camino de Santiago desde Roncesvalles para impulsar de nuevo la ruta jacobea y sacarla del olvido. Algo que parece que “O cura do Cebreiro” (entre otros) ha conseguido con éxito.

¿Quién fue Elías Valiña? Se trata de uno de los conservadores y promotores más importantes del Camino de Santiago. Nació en Sarria en 1929, se licenció en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Comillas y se doctoró por la Universidad Pontificia de Salamanca, presentando la tesis “El Camino de Santiago. Estudio histórico-jurídico” a comienzos de los 60. Por su aportación a la ruta fue nombrado comisario del Camino de Santiago durante el I Encuentro Xacobeo, celebrado en Compostela en 1985.
Pero ¿qué méritos se le atribuyen al sacerdote de O Cebreiro? Principalmente la señalización desde Francia hasta Santiago de Compostela del Camino con flechas amarillas (con ayuda de asociaciones de Amigos del Camino), pero también por varios trabajos de limpieza y recuperación de tramos perdidos de la ruta ya en Galicia. A Valiña también se le atribuye el impulso para que se llevara a cabo la restauración del poblado histórico de O Cebreiro (la entrada del Camino a Galicia de majestuosas vistas), de donde era sacerdote y la organización de las primeras asociaciones de Amigos del Camino, que nacieron con el objetivo de preservar el legado de la ruta y el de las flechas amarillas.

La vida de Elías Valiño no está exenta de anécdotas e historias convertidas casi en leyenda, como la del por qué las flechas de señalización son amarillas. La razón es abrumadoramente lógica; el sacerdote compró pintura sobrante a bajo coste de la señalización de obras de la carretera (donde se utiliza este color en vez del blanco habitual) y partió con su Citröen dos caballos hasta Roncesvalles para ir parando en todas los puntos del Camino Francés donde fuera fácil perderse, algo muy común hace algunas décadas en la ruta jacobea.

A todo el mundo al que le hables del Camino de Santiago seguro que se le viene a la cabeza la frase ¡Buen Camino! Pero, ¿Sabes cuál es el origen de esta expresión?
Antiguamente, en castellano antiguo, era habitual escuchar la palabra Ultreia, que significaba “Vamos más alla” o “Sigue adelante” o en su defecto Ultreia, suseia, Santiago “Ánimo que más allá, más arriba, se encuentra Santiago”. Este saludo habitualmente era respondido con “Et suseia” que significaba “Y vamos más arriba”.
Existen otras teorías de historiadores medievales que desacreditan que la palabra Ultreia significase en algún momento una palabra de ánimo, si no todo lo contrario, muchos apoyan la teoría de que el verdadero significado de esta palabra es “Aleluya”. Defendiendo que era un grito que daban los peregrinos una vez conseguían llegar a la Catedral de Santiago de Compostela.
Lo que no hay duda es que esta palabra está muy ligada al mundo de la peregrinación a la Catedral de Santiago de Compostela. Este saludo o “grito” Xacobeo aparece en la letra de la conocida “Canción de los peregrinos flamencos” del apartado musical del apéndice II del Códice Calixtino y también en el capítulo XXVI del Libro I (Libro de Liturgias) que contiene la misa del Papa Calixto que se recita todos los años en la misa del 25 de julio (Día del Apóstol Santiago).
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